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Con los cuidados adecuados son animales resistentes. No es recomendable bañar a un acurito a menos que se haya ensuciado y él mismo no se limpie, o huela mal porque se ha tardado demasiado en cambiarle la jaula, o por problemas de alergia en personas o que tenga parásitos.
En el lugar donde se va a bañar no debe haber corrientes de aire.
Para bañarlo se pone en un recipiente agua a TEMPERATURA AMBIENTE (una temperatura de unos 25 a 30 grados centigrados sin que llegue a quemar), se sumerge lentamente sin introducir en el agua la cabeza, se enjabona con un champú antiparásitos o similar que no dañe su piel, se debe tener cuidado de que no le entre jabón en los ojos. Se le saca el jabón con agua y se seca con una toalla, nunca con secador o ventilador, y se pone en un lugar caldeado para que se seque el mismo, los movimientos que hace son normales y muy saludables para el acurito.
Nunca se ha de dejar en un lugar húmedo y menos cuando se está a bajas temperaturas, sería peligrosísimo.
Se recomienda cepillar el pelo del acurito frecuentemente para librarlo de polvo y ácaros. Para esto se utiliza un cepillo o peine especial para acuritos que se puede encontrar en tiendas de animales, pero si no se logra encontrar se puede utilizar un cepillo para bebés que sea muy suave.
Si tiene lagañas en los ojos se le deben retirar con un bastoncito de algodón y agua.
Limpiarle suavemente las orejitas con el bastoncito de algodón frecuentemente segun el lugar donde viva.
Las jaulas han de limpiarse diariamente, siempre que se pueda o, al menos, debe realizarse una retirada diaria de excrementos y restos de alimentos perecederos no consumidos, así como un cambio diario de sustratos con orina. Como medida preventiva, cada 15 ó 20 días se hará una limpieza más profunda con lejía diluida en agua, enjuagando después muy bien.
Los comederos y bebederos deben de ser lavados DIARIAMENTE.
Los bebederos cerrados (tubos de goteo), no se contaminan con gran facilidad sin embargo notaran que deben ser limpiados con frecuencia.
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